Joaquín Rodríguez Kierce

A blog about productivity, meaning and making things happen.

Archive for the month “December, 2012”

Pecha Kucha en Seriously Creative

¿Alguna vez has hecho un Pecha Kucha?
Si te gusta hablar en público es una forma muy divertida (y retante) de presentar ideas.

¿Conoces Seriously Creative? ¿¿¿¿¡¡¡Nooo!!!????
Pues son una gente muy simpática, divertida, inteligente y generosa que organiza sesiones de Pecha Kucha una noche cada mes o dos. Y son eventos llenos de energía e ideas para mejorar Puerto Rico.

Además, acaban de salir en Inc.com como una de las oficinas más “cool” 🙂 Definitivamente es EL SITIO para sacar provecho a una sesión de trabajo. Y Dana, Angie y su equipo son una delicia de personas.

Pues eso, el vídeo de arriba es mi Pecha Kucha #11 en Seriously Creative del pasado mes de junio (… cómo pasa el tiempo…) hablando sobre FAILURE.

Por lo menos alguien me entiende, artículo en Yasta.pr

Esta semana sale otro artículo mío en Yasta.pr

Hablo de la opción que tenemos siempre de alegrarle el día a los otros y me pregunto por qué no lo hacemos más. Es también una anécdota que me pasó y que me hizo darme cuenta de lo fácil que es.

Este es el texto del artículo:

 

Fine Arts de Miramar. Sábado casi diez de la noche.

La muchacha se llevó la mano derecha al área del apéndice disimuladamente. Sus rodillas se doblaron antes que le diera tiempo a poner cara de dolor.

El ceño se frunció automáticamente y ella resopló, como diciendo “cuidado, que me haces daño”.

-”Próximo, buenas noches…”

Pero eso lo dijo solamente después de recomponerse como si nada hubiera pasado. Como si no importaran las más de cinco horas que llevaba de pie sirviendo popcorn, soda o helados mientras cargaba una barriga de 8 meses.

Margie pidió uno de esos helados “low fat”, que ni son low ni son fat ni saben a nada, pero pasan por algo dulce mientras uno padece los cortos antes de la película. Que de cortos no tienen nada, pero ese es otro tema.

– “Te ha dado una patada, ¿verdad?”

De repente algo cambió en el ambiente. Su cara se transformó. Sonrió. De repente daba igual la incomodidad, el peso de la barriga o las dos horas que faltaban para irse a casa con los $7.25 la hora que no dan.

Estaba claro que la sonrisa la inspiró el amor que siente hacia la criatura que lleva dentro y por la que seguro no se queja cuando toca servir el popcorn de la siguiente tanda.

– “Ay, por lo menos alguien me entiende.”

Por lo menos alguien que me entiende…

Y ahí me volví a dar cuenta de la cantidad de oportunidades que tenemos a nuestro alcance para alegrar el momento al prójimo. Más aún, me volví a dar cuenta de que no hace falta ninguna excusa para hacerlo.

Los buenos momentos hay que crearlos. No nos olvidemos de eso.

El “que tengan un buen día” al salir del elevador, el intercambio extra después de pagar el pan mientras el de atrás se impacienta (“esta noche vienen mis nietos”, “ay que bueno, mándeles saludos”), la insistencia en el “no, pase usted” o la sonrisa cómplice al cruzarse con el extraño por la acera son opcionales y a ratos los descartamos.

¿Por qué?

Esos intercambios nos recuerdan que en esta isla no está todo perdido. Nos hacen ver que podemos entendernos unos a otros un poco mejor.

Si hoy pudieras, ¿qué le dirías a esa persona en la que estás pensando para que dijera “ay, por lo menos alguien me entiende”?

 

 

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